jueves, 21 de febrero de 2013

¿Qué es eso de la reflexoterapia podal?

Ahora lo habitual es ir a un centro de masajes y encontrar muchos tipos de técnicas, entre ellas la reflexología. Masajear los pies. Me gusta que me toquen los pies pero hay que distinguir entre un masaje de pies sin más y un tratamiento terapéutico a través de ellos. Y aquí se entra en la reflexoterapia. 
Que nos toquen los pies siempre va a ser bueno. Con la simple presión se activan muchos puntos. Otro tema es hacerlo conscientemente, saber lo que se está tocando y por qué. 

La terapia implica tener un buen conocimiento de anatomía del cuerpo completo. No solo saber dónde están los órganos o como funcionan los distintos sistemas, también se tiene que saber la función de cada uno, conocer las enfermedades y las consecuencias de cada una tanto física como mental y emocionalmente.
Añadido a todo esto, viene el conocimiento del pie en sí. Cada uno de los puntos que se tratan es el reflejo de un órgano, glándula, etc. Eso no significa que esté directamente conectado. En realidad tienen el mismo punto de recepción y emisión de información en el cerebro: al tocar el punto reflejo del hígado, por ejemplo, se recibe y se envía información al cerebro, la cuál viene y va al hígado. 
Es por esto último que la reflexoterapia no se usa solo como tratamiento si no también como diagnóstico. Y no solo para curar si no también para prevenir.
Podría seguir hablando largo tiempo pero sobre todo esto hay mucha información por internet. 

¿Por qué me gusta tanto la reflexoterapia? Simplemente porque he experimentado sus efectos.
Soy una persona muy escéptica y hasta que no veo o pruebo algo, no confío mucho en su eficacia. Eso mismo me pasó con esta terapia. Voy a poner como ejemplo los dos primeros efectos que noté con la reflexoterapia y que se dieron durante las prácticas que se realizan durante su estudio. 

Cuando estudiábamos el sistema urinario, mi compañera notó cristalización en el punto reflejo del riñón de mi pie izquierdo. Lo estuvo tratando largo rato hasta disolver parte de estos cristales. ¿Resultado? Durante el día siguiente fui más veces al baño que en toda la semana.
El segundo caso es el de mis dolores de cabeza. En concreto en la zona de la sien. Dolor intenso que aparece cuando estoy muy cansada o he estado bajo mucha tensión. El día de mi cumpleaños fue uno de esos y coincidió con el estudio de los puntos reflejos de los dedos. Durante la práctica, al llegar al punto reflejo correspondiente, sentí un dolor intenso. Se trató el punto hasta dejar de sentir el pinchazo y al terminar la sesión, ya no tenía dolor en la sien. 

Son casos sencillos con efectos inmediatos. Dependiendo del estado del paciente, la reacción es más o menos fuerte, más o menos rápida. En ocasiones se precisan varias sesiones. 
Lo seguro es que es todo un placer, ya sea si se recibe para mejorar, ya sea si es a modo preventivo.
Solo pido que quien se anime, asista a un terapeuta con buenos conocimientos y que ponga toda la voluntad e intención durante la sesión. Y a quien esté en Madrid, me presto a tratar la salud empezando por los pies.

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