martes, 25 de junio de 2013

Las semillas en reflexología podal


Una sesión de reflexoterapia, a mi parecer, debería durar, salvo casos personales del paciente, alrededor de una hora. Dependiendo de las patologías que sufra variará la frecuencia. Raro es que se trate semanalmente, con suerte se recibe una sesión cada 15 días, lo cual hace que la reflexología pierda potencia. 

¿Cómo hacer que el tratamiento siga trabajando y que el paciente pueda "colaborar"? 
Tan sencillo como aplicando semillas de auriculoterapia en los puntos reflejos críticos. No solo hay semillas en el mercado, otros productos son aplicables pero a mi este es el que más me gusta. 

Al final de la sesión, se colocan las semillas que ya vienen preparadas para pegar y se pueden reforzar con esparadrapo. 
De esta manera las semillas van presionando y el paciente puede apretar esos puntos varias veces al día sin necesidad de saber sobre reflexoterapia: se convierte en parte activa en su tratamiento y además es más consciente del trabajo en los puntos reflejos. 

Desde que descubrí este sistema, no concibo una sesión (salvo casos excepcionales) sin el uso de semillas.

lunes, 3 de junio de 2013

Crema hidratante casera de cera de abeja, aceite de oliva y caléndula

Pomada maravilla la denomina quien me descubrió la receta. Y no le quito la razón, es una maravilla para hidratar la piel, sobretodo en los puntos más secos o endurecidos como pueden ser manos, codos o pies. 

También la uso cuando se me resecan o cortan los labios porque no hay ningún componente nocivo, simplemente aceite de oliva virgen extra (y si es de primera presión mucho mejor), cera de abeja en bruto (sin refinar) y flores de caléndula. No hace falta más. Son tres ingredientes con muchos beneficios para la piel. 


Sencilla elaboración: 

Al baño maría se ponen 60 gramos de cera de abeja. Ya derretida y sin apartarla del fuego, se añade medio litro de aceite de oliva. Se va removiendo durante unos minutos y se agregan unos 50 o 60 gramos de flores de caléndula, la cantidad es relativa, hasta que no se puedan "empapar" más flores. Se deja una hora al fuego, removiendo de vez en cuando. 
Pasado este tiempo, se cuela en otro recipiente a través de un colador y sin dejar pasar ni unos segundos, se reparte el líquido en botecitos. 
No hay que tardar en hacer esto porque la crema solidifica rápidamente. 

Si se quiere se puede añadir a cada botecito, antes de rellenarlo, una gota de aceite esencial, eso va a gustos. La mía lleva aceite esencial de lavanda.

Yo ya no quiero ninguna crema hidratante comercial pudiendo tener una casera tan estupenda. 
Si os animáis, espero que me contéis como ha ido.