jueves, 20 de febrero de 2014

Alimentación consciente y la importancia de la masticación

¿Somos conscientes de la importancia de la masticación en nuestra digestión? 

De todos es sabido que es mejor masticar mucho cada bocado que tragarlo casi entero. También es de sabiduría popular que masticar más ayuda a que la comida no sea tan pesada. El problema es que cuesta ponerlo en práctica. Volvemos al tema de la semana pasada y las prisas, el pensar en la alimentación como ingesta de alimentos sin considerar el cómo se realiza.


En el momento en el que somos capaces de comer y digerir con el sistema simpático, podemos cambiar ritmos asociados como el de la masticación.

Pero ¿por qué es tan importante masticar bien?

1. En la saliva encontramos la ptialina, enzima que inicia la digestión de los hidratos de carbono (pasta, cereales, azúcares…). Cuanto más se mastica, más se digieren estos carbohidratos y, por tanto, facilita su digestión. Como ejemplo, el masticar largamente las legumbres evita que se generen gases.

2. Masticar no solo digiere los hidratos, también sigue cocinando el alimento y ayuda a que integremos en nuestro cuerpo de forma gradual esos elementos externos y ajenos a nosotros.

3. La boca selecciona los alimentos que son adecuados y los que son nocivos: si tras mucho masticar se hace complicado el tragar o si los sabores producen rechazo, significa que ese alimento no nos conviene ¿cómo va a hacerse esta selección si tragamos directamente?

4. Según la medicina energética, la masticación extrae el potencial energético del alimento: lo energetiza y lo yanguiniza. Por tanto, los alimentos nos nutren mejor

5. Masticando largamente se da tiempo a que la sensación de saciedad llegue al hipotálamo y, por tanto, la información recibida sea correcta y no nos ansiemos comiendo de más. Se puede decir que activamos la escucha de nuestro sistema digestivo y moderamos la ingesta.

6. Al masticar más, disfrutamos más de los sabores, nos volvemos más conscientes de los matices y disfrutamos más de cada bocado. Con el tiempo somos capaces de distinguir cada uno de los ingredientes.

7. Se ha demostrado que masticar correctamente mejora la salud digestiva e incluso otras patologías como intolerancias, obesidad o problemas de piel.


Seguro que todavía hay más motivos por los cuales hay que centrarse más en la masticación pero creo que estos ya son lo suficientemente poderosos como para tenerlos en consideración.

Por último, os dejo un dicho oriental que no requiere explicación y describe muy bien cómo deberíamos masticar:
“Mastica tanto los sólidos para tragarlos como si fueran líquidos, y mastica tus líquidos como si fueran sólidos”

martes, 11 de febrero de 2014

Alimentación consciente y sistema nervioso autónomo

Alimentación consciente, de ello dije que íbamos a hablar semanalmente y a ello vamos. No tenía muy claro por dónde empezar esta cruzada así que voy a por una de las causas más comunes de padecer males digestivos como colon o intestino irritable, estreñimiento, indigestión… El desajuste funcional del sistema nervioso autónomo. 

En este punto ya os queréis ir pero esperad un poco, prometo hacerlo fácil y sin tecnicismos. 
Simplificando, el sistema nervioso autónomo se divide en:
  • sistema nervioso simpático, aquel que está alerta y nos prepara para la acción. El estrés es causa del estímulo continuo de este sistema, impidiendo que el sistema parasimpático haga su función de manera correcta.                  
  • sistema nervioso parasimpático, aquel que regula el estado de descanso y relajación y, con ello, regular los aparatos cardiovascular, digestivo y genitourinario. Además es aquel que ayuda a volver al reposo tras la acción.

Ya estamos situados y seguro que ya sabéis por dónde voy. En un estado ideal para nuestro cuerpo, al comer tendríamos que tener el sistema nervioso relajado, es decir, el sistema simpático apagado. El problema hoy en día es que esto no sucede casi nunca porque comer es un ritual, restando importancia al hecho de nutrir nuestro cuerpo, cuando tendría que ser lo único importante durante esos minutos.


Desayunamos con prisa para ir a trabajar, la comida es el parón entre mañana y tarde, cenamos con la agitación mental de todo lo acaecido durante la jornada.
Cuando estamos solos casi siempre comemos frente al televisor, al ordenador o leyendo, ya sea un libro, ya sea con el móvil en constante funcionamiento. 
Cuando estamos acompañados no sabemos comer en silencio, hablamos de cualquier cosa. 
Y qué decir de comer en el trabajo, cuando se acostumbra a seguir hablando de los marrones que han caído, de la cantidad de trabajo que hay sobre la mesa o se discute sobre futbol o política.

Comemos con el sistema nervioso simpático activado, alerta, con los músculos contraídos y en tensión. ¿Cómo pretendemos que la digestión se realice de una manera equilibrada y sana? Es prácticamente imposible, el sistema digestivo se irrita, se estresa aunque a corto plazo no nos demos cuenta. A medio largo plazo aparecen problemas como los mencionados anteriormente y muy comunes hoy en día, sobre todo en las ciudades occidentales donde todo va demasiado deprisa.

¿Cuál es la solución? Seguro que ya la sabéis: concentrarse en el acto de comer. Mirar la comida, ser consciente de cada porción que se lleva a la boca, ser consciente de los sabores, concentrarse en la masticación, sentir como los alimentos nos nutren y disfrutar la energía que nos aportan. Cada uno debe centrarse en su proceso digestivo, desde que prepara el plato hasta que lo retira de la mesa.

No digo que sea una tarea fácil, por eso creo que van a ser los deberes que nos vamos a marcar esta semana, centrarnos en estas sensaciones desconectando de todo lo demás. Démonos ese lujo, sin excusas y sin estrés y notemos cuantas veces nos despistamos con el mundo que nos rodea y olvidamos que estamos alimentando nuestra vida.

Cumpliendo con esta tarea durante unos días, estaremos listos para enlazar con el tema de la semana que viene...

Y si sentís nuevas sensaciones al poner en práctica la nutrición desde el sistema parasimpático y queréis compartirlo, será un placer leeros.

martes, 4 de febrero de 2014

Descubramos la tan nombrada Alimentación Consciente

¿Sois conscientes de vuestra alimentación? Una pregunta que solo se puede responder con más preguntas, empezando por un ¿a qué te refieres?
Alimentación consciente, algo de lo que se habla cada vez más y que cada cual entiende según sus creencias y hábitos dietéticos. Es por ello que os dejo mi visión al respecto.


Hoy en día la mayoría de nosotros desayunamos rápido cualquier cosa para salir a trabajar, comemos menús de rancho, sándwiches o comida precalentada hablando de trabajo o del fin de semana y cenamos tarde, viendo las noticias y, por agotamiento del día, evitando cocinar. La compra se hace cuándo y cómo se puede y muchas veces el picoteo se hace inevitable por las carencias nutricionales que hay en las principales comidas.

No somos conscientes de nuestro proceso de nutrición, porque el fin último es ese, nutrirnos. Por esto mismo quiero empezar hoy, con vosotros, a ser más consciente de nuestra alimentación, revisando todo el proceso, desde la compra hasta la digestión, pasando por nuestra manera de cocinar y de comer, entre otros. 

Semana tras semana voy a intentar dar pinceladas al respecto, trucos que podamos aplicar en el día a día y vamos a ser más conscientes de qué y cómo comemos y cómo nos hace sentir física y emocionalmente.

Espero que os sea útil y podamos disfrutar de una mejor alimentación.