martes, 11 de febrero de 2014

Alimentación consciente y sistema nervioso autónomo

Alimentación consciente, de ello dije que íbamos a hablar semanalmente y a ello vamos. No tenía muy claro por dónde empezar esta cruzada así que voy a por una de las causas más comunes de padecer males digestivos como colon o intestino irritable, estreñimiento, indigestión… El desajuste funcional del sistema nervioso autónomo. 

En este punto ya os queréis ir pero esperad un poco, prometo hacerlo fácil y sin tecnicismos. 
Simplificando, el sistema nervioso autónomo se divide en:
  • sistema nervioso simpático, aquel que está alerta y nos prepara para la acción. El estrés es causa del estímulo continuo de este sistema, impidiendo que el sistema parasimpático haga su función de manera correcta.                  
  • sistema nervioso parasimpático, aquel que regula el estado de descanso y relajación y, con ello, regular los aparatos cardiovascular, digestivo y genitourinario. Además es aquel que ayuda a volver al reposo tras la acción.

Ya estamos situados y seguro que ya sabéis por dónde voy. En un estado ideal para nuestro cuerpo, al comer tendríamos que tener el sistema nervioso relajado, es decir, el sistema simpático apagado. El problema hoy en día es que esto no sucede casi nunca porque comer es un ritual, restando importancia al hecho de nutrir nuestro cuerpo, cuando tendría que ser lo único importante durante esos minutos.


Desayunamos con prisa para ir a trabajar, la comida es el parón entre mañana y tarde, cenamos con la agitación mental de todo lo acaecido durante la jornada.
Cuando estamos solos casi siempre comemos frente al televisor, al ordenador o leyendo, ya sea un libro, ya sea con el móvil en constante funcionamiento. 
Cuando estamos acompañados no sabemos comer en silencio, hablamos de cualquier cosa. 
Y qué decir de comer en el trabajo, cuando se acostumbra a seguir hablando de los marrones que han caído, de la cantidad de trabajo que hay sobre la mesa o se discute sobre futbol o política.

Comemos con el sistema nervioso simpático activado, alerta, con los músculos contraídos y en tensión. ¿Cómo pretendemos que la digestión se realice de una manera equilibrada y sana? Es prácticamente imposible, el sistema digestivo se irrita, se estresa aunque a corto plazo no nos demos cuenta. A medio largo plazo aparecen problemas como los mencionados anteriormente y muy comunes hoy en día, sobre todo en las ciudades occidentales donde todo va demasiado deprisa.

¿Cuál es la solución? Seguro que ya la sabéis: concentrarse en el acto de comer. Mirar la comida, ser consciente de cada porción que se lleva a la boca, ser consciente de los sabores, concentrarse en la masticación, sentir como los alimentos nos nutren y disfrutar la energía que nos aportan. Cada uno debe centrarse en su proceso digestivo, desde que prepara el plato hasta que lo retira de la mesa.

No digo que sea una tarea fácil, por eso creo que van a ser los deberes que nos vamos a marcar esta semana, centrarnos en estas sensaciones desconectando de todo lo demás. Démonos ese lujo, sin excusas y sin estrés y notemos cuantas veces nos despistamos con el mundo que nos rodea y olvidamos que estamos alimentando nuestra vida.

Cumpliendo con esta tarea durante unos días, estaremos listos para enlazar con el tema de la semana que viene...

Y si sentís nuevas sensaciones al poner en práctica la nutrición desde el sistema parasimpático y queréis compartirlo, será un placer leeros.

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